Coatzacoalcos, Ver., 30 de marzo de 2026.— Un derrame de hidrocarburo que comenzó a detectarse el 1 de marzo en el sur de Veracruz y el norte de Tabasco ha impactado más de 600 kilómetros de litoral y al menos 51 sitios costeros, de acuerdo con reportes de la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y seguimientos periodísticos. El evento, cuya causa no ha sido esclarecida de manera definitiva, mantiene en operación a autoridades federales y estatales en tareas de contención, limpieza y monitoreo ambiental.















El Gobierno federal activó el Plan Nacional de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos el 14 de marzo y desplegó un grupo interdisciplinario integrado por dependencias como Semarnat, Profepa, Asea, Pemex, Sener y la Secretaría de Marina. La gobernadora Rocío Nahle García señaló que el origen probable del derrame estaría relacionado con un buque privado en aguas frente a Tabasco, mientras que Petróleos Mexicanos descartó desde el inicio una fuga en sus instalaciones.
Los primeros indicios del derrame fueron reportados con presencia de chapopote en playas del sur veracruzano. En una primera estimación, se hablaba de 150 kilómetros afectados; sin embargo, conforme avanzaron los días, la mancha se extendió a más zonas, alcanzando municipios como Pajapan, Mecayapan, Tatahuicapan, Coatzacoalcos, Alvarado, Boca del Río, Tamiahua, Tuxpan y Cazones.
Los impactos se han concentrado en tres frentes: actividad pesquera, turismo y ecosistemas costeros. Reportes periodísticos documentan afectaciones a pescadores por la disminución de capturas, así como daños en áreas sensibles como la Laguna del Ostión y zonas del corredor arrecifal del Golfo de México. También se ha registrado mortandad de fauna marina, incluidos peces, tortugas y manatíes.
En cuanto a la respuesta institucional, Pemex ha informado avances de limpieza de entre 85 y 88 por ciento, con la recolección de aproximadamente 128 toneladas de residuos impregnados con hidrocarburo. Además, la empresa anunció un apoyo económico de 35 millones de pesos para comunidades afectadas.
No obstante, organizaciones ambientales y habitantes de la región sostienen que los trabajos de saneamiento no han cubierto la totalidad de las áreas impactadas. Señalan que persisten residuos en playas y cuerpos de agua, y que en varios puntos la limpieza ha sido impulsada por brigadas comunitarias y voluntariado.
Las labores se han concentrado en sitios como Mata de Uva, El Zapote, Jicacal, Playa Linda, Barrillas y la Laguna del Ostión, así como en zonas del norte del estado como Tuxpan. Autoridades reportan vigilancia permanente en la franja costera, aunque reconocen que aún hay puntos con presencia de contaminantes.
Hasta el cierre del 30 de marzo, no existe una versión oficial concluyente sobre el origen técnico del derrame ni se han determinado responsabilidades. Tampoco hay consenso entre autoridades, especialistas y colectivos sobre el alcance total del daño ambiental ni sobre el ritmo real de recuperación.
El caso se mantiene en fase de saneamiento y monitoreo. Mientras las autoridades sostienen que la situación está bajo control operativo, en territorio persiste la evidencia de una contingencia que aún no concluye y cuyos efectos seguirán evaluándose en las próximas semanas.

