La tensión en Medio Oriente presiona los mercados energéticos y eleva riesgos inflacionarios globales, mientras el peso mexicano mantiene estabilidad frente al dólar pese al entorno internacional.
Ciudad de México.— La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir a los mercados internacionales de energía y a la economía global. La cotización del petróleo se mantiene volátil y los analistas advierten riesgos inflacionarios derivados del encarecimiento de combustibles y transporte. Aun con ese escenario, el peso mexicano cotiza alrededor de 17.95 unidades por dólar, nivel que refleja una relativa estabilidad frente a la divisa estadounidense.
El impacto del conflicto se refleja en el comportamiento del crudo. El Brent se ubica en 87.8 dólares por barril, una caída cercana al 11 por ciento respecto del pico de 120 dólares registrado al inicio de las tensiones. En los mercados prevalece una mezcla de cautela y expectativa de negociación diplomática que ha moderado la presión sobre los precios energéticos.
Especialistas en energía y finanzas advierten que la volatilidad podría prolongarse. El riesgo central gira en torno al Estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio mundial de petróleo. Ante la posibilidad de interrupciones en el suministro, países del G7 han planteado la liberación de reservas estratégicas si el flujo energético se ve afectado.
En México, el Banco de México ha advertido que el aumento en los precios internacionales de energéticos podría trasladarse de forma gradual a la inflación. El encarecimiento del combustible suele reflejarse en transporte, producción industrial y alimentos, lo que termina impactando el costo de vida.
A pesar de la tensión geopolítica, el mercado cambiario mexicano ha mostrado resistencia. El peso se mantiene por debajo de las 18 unidades por dólar, impulsado por factores como el diferencial de tasas de interés y el flujo de inversiones financieras. Analistas de HSBC prevén que la economía mexicana registre un crecimiento cercano al 1.5 por ciento en 2026, después de un desempeño más débil durante 2025.
Los indicadores inflacionarios siguen bajo vigilancia. Datos recientes muestran que la inflación de febrero superó algunas previsiones del mercado, lo que mantiene atentos a los responsables de la política monetaria. Al mismo tiempo, México y Estados Unidos avanzan en los preparativos para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un proceso que podría influir en las expectativas económicas regionales.
El impacto del conflicto también se observa en otros mercados. En Estados Unidos, el aumento del costo de combustibles ya repercute en precios de transporte y alimentos. Mientras tanto, activos financieros reflejan la incertidumbre global: el bitcoin superó los 72 mil dólares, el dólar se fortalece frente a otras monedas y varias bolsas asiáticas registraron retrocesos en sus últimas sesiones.
Para organismos internacionales, el escenario actual confirma una tendencia de fondo. El Foro Económico Mundial ha señalado que la confrontación geoeconómica —marcada por sanciones, conflictos armados y disputas energéticas— se perfila como uno de los principales riesgos para la estabilidad económica global durante 2026.

